Sol y Playa

Desde tiempos inmemoriales se sabe que Costa Rica lleva tal nombre no por abundar el oro, o escondidas riquezas minerales, sino porque es tal la belleza de sus costas y litorales, que se la debe considerar el tesoro más grande del país. La ventaja que ofrece Costa Rica es que las distancias que separan a la capital San José, de las principales playas y cordones costeros, no significan grave problema ni obligan a costosos desplazamientos, lo que se une a la increíble realidad turística de que una persona que viaje en automóvil al ritmo de 80 kilómetros por hora, puede perfectamente consumirse en las aguas del Océano Atlántico a las 8 de la mañana, emprender viaje a las 10, y estar buceando en las aguas del Pacífico a las 5 de la tarde, todavía con el sol de sobra para broncearse un poco más.